Preguntas y respuestas sobre la estimulación temprana

 

En el mercado abundan muchos productos y servicios sobre la estimulación temprana para niños. Pero antes de salir a las tiendas es importante hacerlo de manera informada y responsable. ¿Qué es realmente la estimulación temprana y dónde nació? ¿Es apto para todos los niños? Estas y otras preguntas son respondidas por el Dr. Mariano Rosabal para que ustedes sean padres y madres informados.

 

 

Por Emanuel García

 

Muchos padres, en su afán por ser los mejores y que sus hijos sean “niños genios o maravilla”, acuden a adquirir productos y servicios de estimulación temprana. Hacerlo sin informarse antes puede tener un efecto completamente contraproducente: entorpecer y retrasar el desarrollo de sus hijos en distintos aspectos.

 

Conversamos con el Dr. Mariano Rosabal, Psicólogo especializado en desarrollo humano y educación, para que nos ayude a responder varias preguntas sobre la estimulación temprana. De esta manera, podremos aclarar varios mitos, y a la vez, fomentar que los padres tomen decisiones informadas sobre sus hijos.

¿Para usted qué es realmente la estimulación temprana?

 

La estimulación temprana es la oferta de una serie de servicios provenientes de diferentes disciplinas que son ofrecidas para familias con niños de edades entre 0 y 5 años. Se ofrece ante la posibilidad de minimizar algún retraso en el desarrollo o cuando desde el control prenatal se sabe que el niño o niña va a nacer con alguna deficiencia o limitación. También se hace para promover la salud y el bienestar general del niño. La estimulación temprana busca promover necesidades básicas, no crear nuevas capacidades.  Un ejemplo es enseñar a los padres la importancia de mover de posición a los niños recién nacidos ya que esto tiene un efecto positivo en la salud y el bienestar del bebé; en este caso, bienestar físico. También busca remediar algún tipo de déficit existente, o prevenirlo cuando está emergiendo. Esto está vinculado con alguna capacidad o destreza que no está surgiendo en el momento que se espera. La estimulación temprana también ayuda a prevenir deterioros en algunas funciones en áreas como el lenguaje y la motora. Pero también para promover la integración de padres y madres en un proceso que involucra a toda la familia. Entendamos la estimulación como lograr obtener un colchón en el que pueden dormir cómodamente nuestros niños y niñas.

 

¿Cuál es un concepto errado de la estimulación temprana?

 

Es adelantar etapas y buscar estimular el desarrollo de capacidades para los cuáles los niños y las niñas no son aptos. Es estimular a que los niños se adelanten a etapas que se asemejen más a las de los adultos. Mucha oferta del mercado de la estimulación temprana se centra en modelos del adultocentrismo, que los niños se parezcan más a los adultos.

 

También, una idea errada de la estimulación temprana  es producir niños más inteligentes o niños genios. Hay algunos métodos que incluso utilizan nombres de personajes famosos como Einstein o Mozart. La estimulación no es incrementar la inteligencia en los niños ni tampoco forzar los procesos genéticos del desarrollo. Las personas nacemos con un programa genético; hay una serie de dispositivos que se van activando conforme vamos creciendo, es una especie de reloj automático que va desplegando los diferentes aprendizajes en los momentos adecuados. Cuando esto no es estimulado en el momento indicado, lo que sucede es que el desarrollo se ve frenado.  La estimulación temprana tampoco es sacar a los niños de sus contextos de crianza diarios para que aprendan cosas nuevas. Para un niño no es necesario salir de la casa o entrar a grupos específicos para aprender algo. Lo importante y necesario que los niños deben aprender durante sus primeros años de vida lo tienen en sus casas.  

 

¿Entonces para cuáles niños se debería de ofrecer técnicas profesionales de estimulación temprana?

 

Esto es necesario cuando un niño o niña tiene algún antecedente que hace pensar que habrá alguna dificultad en el desarrollo. También cuando ha habido abandono, negligencia, falta de cuidado, desnutrición, condiciones materiales desfavorables, entre otras. Esto incide en que el desarrollo del cerebro de los niños,que en los primeros 5 años de vida es vital, se vea limitado. Una última razón por la que se debe considerar la estimulación temprana para un niño o niña es cuando  hay interacciones pobres en términos emocionales. Es decir, cuando no hay interacción afectiva adecuada o no hay interacción del todo de parte de los padres con el niño o niña. Todas estas condiciones ponen a los niños en un estado de vulnerabilidad. Por ello es que los especialistas toman la estimulación temprana como plan remedial.

 

¿Cuáles son los riesgos de aplicar técnicas de estimulación temprana a niños que no lo necesitan o no están en un momento del desarrollo adecuado?

 

Aplicar técnicas, productos, métodos y fórmulas “mágicas” de estimulación temprana a cualquier niño es tener un concepto errado de que todos los niños aprenden de la misma forma y al mismo ritmo. Un riesgo es que se violenten las necesidades de desarrollo de los niños y las niñas. Un niño de 3 meses no necesita aprender a leer y a escribir; primero necesita desarrollar otras capacidades como de concentración, comunicarse mejor, entre otros. Otro niño, de 3 años en este caso, tampoco ocupa aprender mandarín como segunda o hasta tercera lengua; primero ocupa aprender su lengua materna, a comunicarse de manera correcta y luego tendrá las herramientas para aprender otros idiomas. Interferir en estas secuencias del desarrollo puede traer retrasos.

 

La mayoría de los efectos positivos de las técnicas que hoy conocemos como estimulación temprana se dan en quienes lo necesitan, es decir, poblaciones en riesgo comentadas anteriormente. No se ha encontrado evidencia de la eficacia de estas las estrategias en niños que no las requieren. Su efectividad se ha limitado a las poblaciones que las necesitan, que tienen alguna limitación del desarrollo. En este caso sí se logran avances, que los niños se puedan nivelar. Esta efectividad se logra cuando los padres se involucran adecuadamente en el proceso.

 

¿Entonces conviene aplicar algún tipo de estimulación en niños que no presentan ninguna dificultad o situación de riesgo en el desarrollo?

 

Sí conviene si entendemos la estimulación en términos más amplios y no en técnicas específicas, en métodos o fórmulas mágicas pretendiendo que los niños se salten etapas. Conviene si se involucra a la familia, porque se cumplen otras metas: creación de vínculos, fortalecimiento de lazos, acompañamiento, aprendizaje de la importancia de la atención y el cuido a los demás, etc. Conviene en cuanto exponga a los niños a interactuar con el mundo que les rodea; un cerebro que interactúa es un cerebro que crece y se desarrolla. Es importante acompañar a los niños en sus experiencias y compartir con ellos.

 

Asimismo, no está de más estimular el ingenio y la creatividad en situaciones no necesariamente artificiales, utilizando materiales y situaciones de todos los días. En los que, reiterando, se incentiva a los niños a explorar e interactuar con el mundo que les rodea. No hay que ir a comprar a las tiendas; mucho lo tenemos al alcance de las manos en nuestras casas. Las abuelas de antaño les daban las ollas a los niños para que jugaran a falta de juguetes, y eso es perfecto para que aprendan a desarrollar muchas habilidades, desde la motora hasta la percepción. Las personas para crecer sanas no necesitamos consumir muchos de los productos que están en el mercado.

 

La estimulación no tiene como propósito crear niños genios, sino potenciar el desarrollo a través de juegos y métodos adecuados. Quiero citar a mi colega Johanna Sibaja Molina cuando dice que “todo tiene su tiempo; no hay que desaprovechar pero tampoco, forzar”.

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