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Auto cuidado: cuidándonos primero a nosotras mismas


Auto cuidado: cuidándonos primero a nosotras mismas

Pareja de Adultos mayores
Pareja de adultos mayores. Fotografía del stock de EPM
 Por Dra. Mónica Salazar Villanea

 

En nuestra entrega anterior brindamos algunas estrategias con el objetivo de facilitar el manejo y la convivencia  con  personas adultas mayores con algún grado de dependencia. En este tercer artículo, pretendemos profundizar en el auto-cuidado. Muchas personas tienen la falsa idea que cuidarse a sí mismas es ser egoístas. Sin embargo, es esencial para poder seguir cuidando a su ser querido a largo plazo. Cuidar de una persona adulta mayor con dificultades y dependencia no es una carrera de 100 metros, es como una maratón: por eso es importante cuidarse e ir lento pero constante, a su propio ritmo. A continuación, le damos algunos consejos para que empiece a cuidarse usted misma:

 

1. Pedir y aceptar ayuda

No lo haga todo usted misma, no hace falta que todas las responsabilidades recaigan en una sola persona, es importante delegar. Para esto es necesario que integre a toda la familia en los cuidados de la persona adulta mayor.También puede buscar ayuda fuera del hogar. Por pequeño que parezca el apoyo que se solicita, es una descarga. Así por ejemplo: si un vecino puede traerle el pan en la mañana usted quizás pueda bañar a su familiar con menor presión de tiempo. Muchas personas, amigos o vecinos, pueden y quieren ayudar pero no saben cómo. Piense usted en qué le podrían ayudar y hágaselos saber cuándo se ofrezcan.

 

2. Cuidar su salud

Es importante que cuide de su propia salud. Para esto debe mantener horarios de sueño regulares, alimentarse saludablemente, hacer ejercicio físico según sus capacidades o realizar actividades relajantes, además de no dejar de hacerse los chequeos médicos de rutina.

 

3. Buscar apoyo emocional

Muchas veces las personas cuidadoras no hablan con nadie de lo que sienten por muchas razones (falta de tiempo, miedo a ser juzgados, entre otras), sin embargo, hablar con otras personas  sobre cómo se está sintiendo puede ser útil. “Un problema contado va en camino de ser solucionado” decía un dicho popular. Busque a alguien de confianza, puede hablar con un familiar o un amigo, su consejero espiritual o un profesional.

 

4. Mantener un tiempo personal

A veces las personas piensan tanto en el ser querido a quien cuidan que se olvidan de ellas mismas. Es importante que tome un tiempo de respiro para usted. Dedíquese algunas horas a la semana. Para lograrlo, por ejemplo, puede organizar las visitas de sus familiares: probablemente la visita de todos los hermanos a fin de mes un domingo pueda dividirse en un domingo cada hermano y así, usted puede tomar un par de horas de ese domingo para salir, en lugar de atender a las visitas. Pruebe opciones y dese permiso de solicitar ayuda. Esto le permitirá tomar fuerzas para continuar las labores de cuidado. Para que se sienta más tranquila, deje a la persona adulta mayor con personas de su confianza y considere que cada vez será más sencillo permitirse “cortar” mentalmente y disfrutar, pero para lograrlo se requiere práctica. Realice actividades que le gusten: leer, escuchar música, ir al cine, salir a caminar o ir algún curso. También puede aprovechar este tiempo para realizar alguna actividad de carácter espiritual si usted es creyente, por ejemplo, puede ir a misa o al culto. Procure no quedarse en casa cuando tome este tiempo para usted y también evite aislarse; para esto puede invitar a sus amigos o conocidos a que le acompañen a realizar dicha actividad.

 

5. Auto-monitorearse

Debe estar pendiente de los estados de ánimo propios y tomar conciencia del estrés que pueda estar experimentando. Preste atención a su cuerpo, a sus sentimientos y a sus pensamientos. A continuación, le presentamos una tabla con algunos signos de depresión y ansiedad a los cuales debe prestar atención. Consulte con un profesional en salud si presenta varios de estos signos de una forma continua y en aumento de intensidad durante varias semanas.

 

 

Depresión
Ansiedad
Sentimiento de tristeza o vacío.
Tensión muscular
Llanto fácil
Imposibilidad de relajarse.
Falta de interés
Dolor de cabeza
Incapacidad de sentir placer
Sudoración y palpitaciones.
Falta de apetito
Problemas para dormir
Insomnio o exceso de sueño
Sensación de “mariposas en el estómago”
Sentimiento de inutilidad
Sensación de no poder resolver los problemas
Sentimiento de fracaso
Llanto fácil
Pensamientos de muerte
Preocupación
Desesperanza
Miedo
Sentimiento de inutilidad
Nervios

 

6. Recuerde los aspectos positivos

Usualmente es fácil identificar los aspectos negativos que conlleva el cuidado de una persona adulta mayor. Sin embargo, seguramente la experiencia de cuidar a su ser querido le ha traído algunas cosas positivas a su vida. Algunas personas cuidadoras señalan que la experiencia de cuidado les ha acercado más a su ser querido, les ha permitido sentirse útiles, o incluso les ha acercado más a Dios. Reflexione sobre los aspectos positivos que ha tenido esta experiencia de cuidado en su vida. Recuérdelos todos los días, esto le dará ánimo. Le recomendamos que las escriba y las lea todos los días.

 

Esperamos que todas las recomendaciones que le sugerimos sean de gran ayuda en la importante tarea de cuidado de su ser querido y de su propio cuidado. Si tuviera alguna duda puede escribirnos a los siguientes correos electrónicos: monica.salazarvillanea@ucr.ac.cr, mjquesada85@gmail.com o escuelaparapadresiip@gmail.com

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